Salud

Terapias visuales para niños ¿has llevado a tu fiera al oculista?

Hoy quería hablaros de un tema bastante serio, porque a veces se pasan por alto cuestiones importantes sobre la salud visual de nuestros pequeños. En su día ya os hablé del dentista, pero hoy quería hablaros de otras pruebas visuales que debemos tener en cuenta si tenemos fieras en casa.

No hace mucho fui al oftalmólogo porque me daba la sensación que la Santa giraba un poco un ojito. La verdad es que no me había dado cuenta hasta que un día me lo dijeron unas amigas y decidí ir al médico.

Finalmente, después de unas pruebas visuales me dijeron que era un efecto óptico. Al mirar a la nena, con esos ojazos y el tabique nasal tan pequeño, se creaba un efecto pero que no era estrabismo de ningún tipo.

Problemas de visión y pruebas visuales para niños

Lo que más me sorprendió cuando le pregunté a mi pediatra, es que los niños no deben hacerse revisión ocular hasta que no tienen una edad. Es decir, por norma, en la Seguridad Social, no visitarán a tu hijo para hacerle un control visual hasta los 3 años. Quizás a los 6 sí, pero las revisiones oculares son algo que no entra en el programa “Niño sano” , a no ser que el pediatra lo diagnostique y te derive a un oculista. De la misma forma, las audiometrías se hacen al nacer pero luego, nada de nada.

En AdmiraVisión, también son pioneros en la realización de la prueba Retcam, una fotografía de la retina inocua para el recién nacido pero que puede ayudar a detectar patologías oculares graves que pueden pasar desapercibidas al pediatra. Pero no solo eso, otros problemas de visión pueden ser diagnosticados a tiempo, y corregirlos es posible con las terapias visuales si se tratan a tiempo.

Normalmente los problemas de visión llegan con el colegio y es ahí donde empezamos a ver más cosas. En mi caso, como madre miope que he sido, me preocupo por la salud ocular de las fieras y creo que de momento han salido al padre 😉

  • ¿Tu hijo ve doble o/y borroso al leer?
  • ¿Guiña o cierra y se cubre un ojo?
  • ¿Se acerca mucho al papel cuando lee o cuando escribe?
  • ¿Tiene dolor de cabeza al final del día?
  • ¿Mueve la cabeza cuando lee y escribe o necesita seguir las líneas con el dedo?
  • ¿Confunde o Invierte las letras o las palabras al leer?
  • ¿Recuerda mejor oralmente que por escrito?
  • ¿Omite letras al leer/escribir?
  • ¿Vocaliza cuando lee en voz baja?
  • ¿Tiene una velocidad lectora reducida?
  • ¿Tiene dificultades de atención?
  • ¿Necesita mucho tiempo para finalizar una tarea?
  • ¿Tiene poca comprensión lectora?
  • ¿Hace mala letra, no se mantiene sobre la línea al escribir y es desordenado?
  • ¿Tiene alguna torpeza psicomotriz?
  • ¿Adopta malas posturas por norma?
  • ¿Tiene dificultad para copiar cosas de la pizarra?

Pero ¿te preguntas cómo puedes saber si tu hijo tiene algún problema visual? 

Si ha respondido afirmativamente entre 4 y 6 cuestiones, el niño puede tener un posible problema visual. Si las respuestas afirmativas han sido 6 o más, lo mejor es que te dirijas a un centro especializado como AdmiraVisión y te hagan el diagnóstico más ajustado. Un estudio visual completo para detectar problemas visuales de nuestros hijos, cuesta alrededor de 40 euros y nos puede sacar de dudas. Lo mejor es que más vale prevenir que curar, si se hace un estudio a tiempo, podemos solucionar un mal mayor en un futuro.

¿Qué son y cuándo son necesarias las terapias visuales?

Los problemas de visión deben tratarse con tiempo, por eso si detectamos algún problema visual en una edad temprana, se puede trabajar mejor con ejercicios visuales que pueden corregir cualquier problema. Hay varios casos como el ojo vago o el estrabismo, que son los más conocidos pero también hay problemas de enfoque o de aprendizaje por trastornos visuales (lecto-escritura).

Ahora que mi hijo está a punto de dar el salto a la primaria, vamos observando cómo va escribiendo, cómo va identificando las letras al leer, y cómo escribe.

Si nos fijamos bien en sus procesos de aprendizaje, vemos que hay algunas letras como la L o la P que las escribe del revés a veces. Nos han dicho que es algo normal, pero no dudamos en consultar con algún especialista para asegurarnos de que todo está bien.

Cada terapia visual debe diseñarse siempre de una forma personalizada, adaptada a cada niño y gracias al trabajo diario conseguiremos resultados. Por último, si detectas que algo no va bien, no dudes en consultar a uno o dos especialistas. En ocasiones la Seguridad Social no incluyen terapias ni pruebas específicas, así que más vale quedarse tranquila y invertir en la salud ocular.

¿Vosotras conocíais las terapias visuales para niños?

¿Habéis ido al oculista con vuestras fieras? 

3 Comments

  • Reply amordesmadre 20/02/2018 at 10:13

    ¿a que años le llevaste al oculista? mi hija tiene lo contrario, el tabique muy ancho y a veces parece que mete un ojo, en verdad me lo ha dicho una amiga pero yo ni lo noto…

    • Reply batmami 20/02/2018 at 13:14

      La nena fue al oculista con casi 3 años.
      Si tienes cualquier duda, ves al pediatra para que te derive al oculista. Nunca te quedes con la duda porque si hay algún problema, más vale ponerse a trabajar prontito. Espero que no sea nada. Un abrazo!

  • Reply Felisa Fdez. Lombardero 21/02/2018 at 18:59

    Holaaa… Solamente añadir que los “casos de enfermedades” oculares y demás, nuestros niños están muy bien atendidos por nuestros médicos oftalmólogos, pero a veces se trata más de disfunciones de la visión y eso es en lo que estamos especializados los optometristas comportamentales, que prácticamente todavía no ejercemos en la Seguridad Social (pero todo se andará 🙂 ) pero ya es relativamente fácil encontrarlos en consultas privadas. Suerte

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