Maternidad

Los amigos de verdad no te hacen llorar (y otras luchas entre niños)

El otro día íbamos todos en el coche volviendo del cole cuando el fiera empezó a hablar de sus juegos a la hora del patio. Siempre nos cuenta cosas positivas y su grupo de amigos es sólido pero esta vez lo que empezó como una conversación sin más, acabo con siendo análisis en profundidad.

“Hoy hemos hecho duchas [sic]” – dijo el fiera. 

“¿Ducha de agua? Dirás luchas. Luchas en castellano, lluites en catalán. Una lucha, unas luchas… de pelear.” – le dije así en modo madre.

El caso es que le dije que a mi las luchas no me acaban de gustar porque a veces la lucha se va de madre y alguien acaba llorando.

Le expliqué que hay niños que juegan a luchas flojitas y otros que luchan muy fuerte. Lo sabemos, hay niños peleones que siempre luchan fuerte siempre. El pater y yo empezamos a preguntarle cómo había acabado la lucha y yo quise preguntarle la dinámica de la lucha para que me explicara si lo hacían por parejas o en grupo.

Todo esto lo cuento porque hace unos años que fui monitora en una escuela pública y no os podéis imaginar la de juegos chungos que había en el patio. Habían conflictos en primaria que venían desde párvulos… es decir, los niños sufren también y no olvidan.

Observando el juego de nuestros pequeños podemos descubrir infinidad de cosas…

“Es que me caí al suelo y me hice daño”

“¿Y has lloraste?” le pregunté.

“Sí. He llorado”

lucha-niños

Los amigos de verdad no te hacen llorar

Según me contaba, las luchas van en grupo. Dos o tres van luchando y jugando aunque hay algunos niños que juegan más o menos suave. Pero como siempre, hay uno que no es que sea el más fuerte, pero sí que va a dar.

“Cariño, si te dan fuerte, no es divertido. Si un amigo te hace llorar es que no muy amigo. Los amigos no te hacen llorar” le dije.

Os estoy hablando de un niño de 5 años que juega en el patio. Y esto os lo cuento porque quería deciros que es necesario tratar estos temas que a mucha gente le pueden parecer una chorrada o lo típico, juegos de niños.

El acoso y derribo, o como le llaman ahora “bullying” empieza en edades tempranas. Debemos dar a nuestros hijos herramientas para poder reaccionar ante determinadas situaciones y hacerlos ver cómo funcionan según que relaciones tóxicasCreo que ya no es un problema de si te pegan “díselo a tu señu!”, sino que nuestros hijos deben aprender y reaccionar si las cosas se ponen feas. Para mi no vale eso de si te dan, tú también reparte. Esto del ojo por ojo, diente por diente es un poco radical con cinco años, pero sí debemos inculcar el respeto y marcar nos límites.

Si un niño no sabe luchar “flojito”, más vale decírselo o bien, jugar con otros compañeros.

Si a un niño le gusta mandar demasiado, cuidadín. Podemos fomentar líderes saludables y también líderes dictatoriales así que al loro. Los niños deben aprender a esquivar los golpes pero también deben ver las orejas al lobo.

Por suerte, tenemos pocos episodios de este tipo pero es súper necesario hablarlo.

Sin ir más lejos, un día que fuí a buscarlo al cole y una niña de su clase fue a saludarlo súper contenta con un globo en la boca. En cuestión de un segundo, el fiera le cogió el globo y se lo tiró al suelo riéndose en su cara. En seguida lo cogí por el brazo y lo miré fijamente y le pregunté “por qué le has tirado el globo y te has reído en su cara? Ha venido a decirte hola! eso no se hace, a mi no me gustaría que me tiraran el globo al suelo” en aquel momento noté que no sabía donde meterse. Sabía que aquello no estaba bien y le dije que le pidiera perdón, así lo hizo. Al parecer aquella niña, en aquel momento, no acababa de ser su amiga aunque ahora forma parte de su grupo.

Puede sonar radical pero nunca he soportado los graciosos de clase que se sienten superiores a cosa de pisar al vecino, así que en la medida de lo posible, no permitiré que mi hijo se pase de la ralla faltando el respeto, ni dejaré que sea incapaz de ver que un amigo lo está maltratando.

No hagas a otros aquello que no te gustaría que te hicieran a ti

No sé si me explico.

Hablar con nuestros hijos es fundamental, explicarnos nuestras jornadas laborales es siempre un buen plan. Preocupémonos por las horas de sus días aunque no nos hayamos visto. Hay veces que para que expliquen según qué cosas, debemos rascar un poco.

Lo digo porque a nadie le gusta que lo tiren al suelo, perder una lucha, no mola. Pero ganarla según de qué manera, tampoco mola.

Si te quieren, no te harán llorar.

¿Habláis habitualmente de las cosas que pasan en el cole? ¿Cómo resolvéis este tipo de cuestiones? 

 

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