Hoy hace una semana…

… que eran las fiestas del Guinardó…
… que Pep Guardiola se despedía del Barça…
… que Messi marcó 4 goles frente al Espanyol…
… que había luna llena y que era la más grande desde hacía tiempo…
 … que no sabía que era ser madre… en el día de la Madre!
El sábado por la tarde fuimos a comer churros.
Salimos de casa y fuimos al quinto pino, a una churrería en Fabra i Puig.
Yo ya estaba con contracciones dolorosas cada 10 minutos… pero quería comer churros y caminar para acabar de explotar! En aquella churrería, una mujer mayor me miró justo cuando me estaba retorciendo un poco por los dolores
 
«¿te encuentras bien? haces mala cara… si te pones de parto yo te puedo ayudar… soy medio comadrona…»… «creo que de hoy no pasas…» Era evidente que no pasaba…
Volvimos a casa y me seguía doliendo todo. Miré las pérdidas y sí, empecé a manchar más de la cuenta. Batpapi se puso muy pesado «tenemos que ir al hospital!», yo no quería ir… dos días antes había ido y me habían dicho que estaba muy verde, que el cuello del útero estaba muy arriba, que si era posterior… que no había dilatado… y yo no quería volver para que me dijeran que era una falsa alarma.
Intenté acostarme para dormir un rato pero era imposible… Mi cuerpo se había puesto en marcha….
Cogimos las cosas, salimos a la calle y vi aquella luna impresionante en el cielo. Bajé la cabeza, me retorcí de dolor al menos tres veces de camino al hospital… (fuimos andando porque está a 10 minutos)… (pensé que el niño era muy oportuno, el día de la Madre tendría mi regalazo).
La ginecologa me hizo el tacto y me miró
«has roto la bolsa… el trabajo de parto ha comenzado y deberás ingresar!» 
«qué alegría, qué bieeeen!» 
Batpapi y yo nos emocionamos tanto que no tardé ni un minuto en ponerme aquel camisón blanco y estirarme en la cama del Box. Me pusieron la vía y a monitores.
Era la 01.30h.
La sensación de ingreso y de verme tumbada en una cama de hospital era intensa. Nunca antes me habían ingresado… ni tampoco me habían puesto una vía… nada de nada. Batpapi estaba conmigo pero yo no sabía muy bien cómo acabaría la historia… bueno sí, acabaría con Leo en brazos pero, sería muy largo? muy corto? qué me esperaba? no podía imaginarme nada…
DOLORES Lolita LOLAAA!!!! 
 
Había recopilado música para relajarme durante la espera, pero no tenía ganas de escuchar nada…
sólo escuchaba el latido de Leo y a mi misma retorciéndome de dolor…
el trabajo de parto había empezado pero YO NO ESPERABA QUE DOLIERA TANTO!
Miraba el reloj, y nos dieron las 2, las 3, las 4… eran las 7 de la mañana… mis respiraciones y dolores seguían siendo fuertes y Batpapi ya no sabía cómo abanicarme. Yo tampoco sabía muy bien como respirar para que me llegara el oxigeno a todas partes.
La niña del exorcista que llevaba dentro me hacía desvariar… lloraba, me desesperaba…. mi cabeza rotaba… mis ojos se inyectaban en sangre… y la epidural no llegaba.
Pronto le dije a Batpapi que acabara de confirmar a las comadronas que
YO NO QUERÍA PARTO NATURAL,
que con aquellos dolores lo único que deseaba era la calma…
Mi estado de NIRVANA llego con la epidural… a las 08.30h. 
 
Después de una noche eterna, el anestesista apareció explicándome los pros y contras de la epi y me hizo firmar mi consentimiento… Reconozco que estaba acoj****** con el tema del pinchazo, pero después de la noche de contracciones cada 5 minutos, ya me daba igual si me hacían vudú….
Mi dolor paso de 100 a 0 en 30 segundos.
Pensé en todas aquellas mujeres que deciden libremente parir naturalmente… en mi madre, en mi abuela, en las abuelas, en la abuela de Batpapi que me dijo «yo cuando parir decía, me voy a moriiir!» Mientras me pinchaba el anestesista, me autoconsolaba y me decía a mi misma que era una floja pero que me pinchara. Y la comadrona me decía «mujer, tu eres valiente, no tienes por qué sufrir». Batpapi esperaba fuera.
Los pinchazos se sucedieron y yo no me enteré de casi nada… mis temblores poco a poco remitieron y el anestesista me preguntaba cómo me encontraba…
«estoy en la gloria… no siento nada… me parece increíble! Muchas gracias!» 
La comadrona me dijo que debía descansar un rato, que luego vendría el parto y debía estar preparada. Batpapi y yo nos pusimos a dormir, sin creer que podía dormir tranquilamente sin contracciones.
A las 11h, después de descansar, vino la comadrona y me hizo un tacto. Yo estaba asustada porque según veía en el monitor, mis contracciones no eran fuertes… y si no había contracción, tampoco había dilatación. ¿La epidural había parado mis contracciones? No. simplemente el chisme que controlaba mis contracciones estaba mal colocado. Había dilatado lo suficiente. «En breve vamos a paritorio!» Aleluyaaaaa!!!!
«Ahora te enseñaré los pujos» dijo la comadrona. Me dejé llevar, hacía lo que ella quería. Y lo hacía bien. El momento estaba muy cerca.
A las 12h. entramos en paritorio. Ya era la recta final, la luz estaba ahí, Leo estaba a punto de salir y nosotros a punto de verlo! No podíamos creernos aún que la larga noche estaba a punto de finalizar.
Allí había mucha gente: el gine, la comadrona, otra chica, dos enfermeras, Batpapi y yo… luego vinieron dos pediatras.
«tienes que apretar como te he dicho. Coge aire y aprieta con todas tus fuerzaaaas!!! Lo estás haciendo muy bien» (me gustaba la manera en que me animaban a continuar haciendo bien mi trabajo).
El ginecólogo se puso encima de mi barriga, apretaba sin parar (maniobra de Kristeller al canto) yo creía que me rompería una costilla… parecía que todo aquello no me estaba pasando a mi, pero estaba viviendo mi propia película…
«Aprieta fuerteee!» El gine me miraba y me animaba pero me dio un ultimatum….
«O aprietas, o tendré que ayudarte… el niño está taquicárdico y las aguas vienen teñidas!»
¿teñidas? «Sí, el niño se ha hecho caca…»
Sí, desde luego yo también me hubiese cagado (de no ser por la epidural)
Y ahí estabamos Batpapi y yo, dale que te pego, momentos de tensión hasta que el gine me dio una última oportunidad para apretar fuerte fuerte! Cogí aire, me concentré en un punto y apreté con todas mis fuerzas, aún sin acabar de sentir nada en mi pelvis… puesto que la epidural alivia el dolor, pero tme dejó totalmente insensible.
Y ahí salió Leo! 12.55h. del 6 de Mayo de 2012. Día de la Madre. 
Pude ver un niño boca abajo, cogido por un pie… con un culete rosado y gordito, con un cordón umbilical larguísimo. Empecé a llorar como una loca sin poder creer aún que había dado vida un ser maravilloso y que aquel niño que veía era mi propio hijo. Una extraña sensación recorrió mi cuerpo, mi vida había cambiado para siempre y la de Batpapi también. Entendí entonces que por mucho que te explicaran aquella situación y todo lo que sienten los padres primerizos, era imposible imaginárselo. Ser padre o madre es una experiencia que debe vivirse.
«El niño está bien! Llora!» (la comadrona me tranquilizaba… después de todo el show de las aguas teñidas… las pediatras debían lavar y aspirar a Leo… había peligro que hubiera ingerido lo que no debía……)
En seguida me lo colocaron encima.
Un niño rosadito, con los ojos abiertos me miraba con cara de cansancio después del viaje por el canal de parto… a mi me parecía (cómo no) el niño más guapo del universo… y eso que lo había imaginado más feo para no llevarme un susto (por eso que dicen que los recién nacidos son feos… pues serán los recién nacidos de «los otros»)
 
Estaba callado, mirándonos… y nosotros a él…
aún nos costaba creer que el milagro se había producido…
y que Leo había venido para quedarse

Madre de dos fieras. Risueña y soñadora con alma de cántaro. Gracias a mis hijos estoy aquí y gracias a vosotros sigo escribiendo. Así que hasta aquí puedo leer que las bios no son lo mío. ¿Te ha gustado el post? ¡tú comenta lo que quieras que yo prometo contestar! y si te apetece comparte, así me ayudas a llegar a más gente ;) Feliz día!

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