5 años siendo madre y no me acostumbro a verlo crecer

Creces y casi sin darme cuenta, te has convertido en el niño que quise imaginar. Y digo quise, porque has superado mis expectativas.

Porque cuando estás embarazada puedes imaginarte como será tu hijo, pero de esa idea a la imagen real que tienes cuando pasan los años… ¡ay madre! qué maravilla!

Yo quería decirte a ti que me lees, que siendo madre nunca me acostumbro a verlo crecer.

Cuando das a luz a tu hijo y ves como desaparece esa barriga que ha guardado con ansia y cariño a ese bebé imaginado, y de repente ves a ese cuerpecito encima tuyo, tan nuevo, tan perfecto y tan milagroso… te quedas medio en shock diciendo “éste es mi hijo, aquel que llevará el nombre que he elegido y que crecerá de mi mano hasta que vuele!”. (Pongo esta frase por decir, porque  cuando vi a mi hijo me quedé embriagada por su olor, las hormonas y la paz de abrazarlo… ¡qué sensación de plenitud después de toda una vida esperando ese momento!).

Reconozco que a mi aquel momento nunca se me olvidará, lo mismo que ahora miro incrédula a mi hombrecito, a “mi hijo”.

La experiencia es increíble, algo que no puede relatarse y que hay que vivirlo. Te lo habrán dicho ya mil veces! (quizás tienes hijos, quizás no tienes, quizás pasas, quizás te da miedo tenerlos o que vengan al mundo a “sufrir”). No te voy a decir que me gustaría que fueses madre porque a lo mejor luego me dices que te he engañado 😉

En estos 5 años de maternidad, mi vida ha latido más fuerte que nunca. No sé si más feliz, no sé si más enamorada de la vida, no sé si más consciente, más adulta, más niña, más mujer… La maternidad me ha sacudido, no te puedo decir más, solo sé que soy madre.

“Mamá”, lo más bonito que pueden llamarte, o que te llame tu hijo por tu nombre si lo prefieres. Las palabras y los nombres cobran otro sentido en esas bocas tan pequeñas. Tan llenas de verdad, tan dulces de inocencia… no hay nada más maravilloso… no…

No hay palabras que puedan describir lo grande que es tener un hijo.

No hay amor o dolor más fuerte que un hijo. No me cabe en el pecho, ni en la boca… Y todo viene porque ha cumplido 5 años ya y aún no me lo creo: “mi hijo”.

Pd. Gracias por hacerme madre, como dice la esa gran cita de Josep Pla:

“Hay un solo niño bello en el mundo y cada madre lo tiene.”

Madre de dos fieras. Risueña y soñadora con alma de cántaro. Gracias a mis hijos estoy aquí y gracias a vosotros sigo escribiendo. Así que hasta aquí puedo leer que las bios no son lo mío. ¿Te ha gustado el post? ¡tú comenta lo que quieras que yo prometo contestar! y si te apetece comparte, así me ayudas a llegar a más gente ;) Feliz día!

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