Maternidad

Hiperpaternidad ¿eres un hiperpadre o una hipermadre?

Tenía ganas de leerlo porque siempre me han interesado ver los diferentes puntos de vista sobre esta historia nuestra que es la maternidad. Quizás me meto en un pedazo de jardín o huerto pero bueno, voy al tema.

Cuando lo vi en la biblioteca no tardé en hacerme con el libro de Eva Millet, Hiperpaternidad. “Del modelo “mueble” al modelo “altar” consecuencias de la paternidad helicóptero de Plataforma Editorial.

No soy de meterme en casa ajenas pero el otro día estando con otros niños y padres me di cuenta de una cosa. Una madre y su hija única. ¿Sabéis lo que es estar en un lugar con 30 niños y ver a una madre todo el rato detrás de su hija? No sé si lo sabéis pero en seguida me di cuenta de aquella etiqueta “madre helicóptero”. Sobre esa historia y otras, habla este libro. 

Hay madres, padres, abuelas y abuelos helicóptero. En el parque lo veo diariamente, la anécdota más graciosa me la contó mi suegra, una abuela que limpiaba sistemáticamente las manitas de su nieto cada vez que se subía por alguna parte! No voy a explicar mis observaciones parqueriles porque mi actitud también es criticable pero si algo hace Eva Millet es abrirte los ojos en una época en la que la crianza natural es la corriente de moda (no siempre bien llevada).

Hay capítulos muy pero que muy interesantes como esa reflexión sobre los hijos como símbolo de estatus y esos hijos joya tan deseados, esos que lo hacen todo perfecto. Prueba de ello también se da en las redes sociales, perfiles sociales con fotos de todo lo que hacen nuestros hijos (pues aquí peco un poco de hipermadre compartiendo momentos de mis hijos aunque intento no pasarme de la raya, peco!). 

El móvil se ha convertido en una forma de control por el que acabas metiéndote en un grupo de whatsapp de padres para controlar todo lo que se hace en el cole. Por suerte en mi grupo se habla solo de cosas tipo: hay que llevar el chándal mañana, el festival es el día 5 o mañana no hay que llevar chándal. Me consta que en otros grupos hay más actividad y los rumores se van de las manos, sobre todo en grupos de la ESO… ¡miedo me da!

Millet habla de la sobreprotección que se da a los niños con eso que no hay que traumatizarlos. Hijos que casi nunca hacen nada mal, que no se les regaña y que si hace falta se les hace los deberes del cole para que no les pongan falta. Vamos, que piensas en tu infancia ochentera-noventera y se te pasan todas las tonterías.

Por otra parte se habla de la hiperocupación desde bebés. Hay que hacer mil cosas para estimular a nuestros hijos desde preescolar, ya no hay tiempo para jugar. Bueno de hecho en nuestra sociedad cada vez podemos encontrar talleres más surrealistas y una proyección bastante bestia hacia los más pequeños.

¿Eres una hipermadre o hiperpadre?

No solo hay hipermadres o hiperpadres, en el parque también he visto hiperabuelas. Es típico eso de que los bebés no puedan mancharse, caminar dos pasos solos o tirarse por un lugar peligroso, etc. Millet lanza preguntas en su libro para hacernos un test a los hiperpadres… (yo creo que lo soy aunque poco a poco voy mejorando…)

  1. ¿Tenía ya un plan trazado para las vidas de sus hijos antes de que nacieran?
  2. ¿Considera que se han convertido en el eje de su existencia?
  3. ¿Encuentra la paternidad o la maternidad más agotadora de lo que imaginaba?
  4. ¿Su agenda familiar la marcan las actividades de sus hijos?
  5. ¿Nota que en el día a día no llegan a todo, ni usted ni sus hijos?
  6. ¿Sus hijos menores de doce años tienen más de tres tardes ocupadas a la semana?
  7. ¿Les hace fotos con frecuencia y las cuelga en las redes sociales?
  8. ¿Sus hijos necesitan que usted esté con ellos para dormirse?
  9. ¿Sufren miedos habitualmente?
  10. ¿Al recogerlos en el cole, carga automáticamente con su mochila?
  11. ¿Los ayuda con los deberes (o se los hace) por sistema?
  12. ¿discrepa a menudo con los maestros o entrenadores de sus hijos?
  13. ¿Les dice NO a sus hijos como mínimo una vez al día?

De la hiperpaternidad al underparenting

Millet nos habla del underparenting que no es otra cosa que hacer menos caso a los hijos para empezar a darles mayor autonomía. Pone el ejemplo de la mochila, y sí que es cierto que la mochila escolar la cargan muchos padres.

Habla de “la sana desantención” algo que con laSanta he puesto más en practica en el parque. Me gusta observar sin intervenir y ver como saca las castañas del fuego aunque ella es más guerrera que el hermano. ¡Debo andar con cuidado!

Sin duda aunque en muchas ocasiones me siento como una hipermadre y me cuesta relajarme, sí que es verdad que con esta segunda maternidad me he relajado más. Quiero decir que antes, si me decían algo de mi crianza siempre iba con el hacha a cuestas. Con esta segunda maternidad estoy más tranquila y me he vuelto más pasota.

Eso sí, no puedo soportar ese underparenting pasota extremo, esos niños de parque que campan dando tortas a su antojo. O esos adultos que hacen oídos sordos a esos niños que lloran o les cuentan su vida. Ignorar a los niños y no dejarlos participar en conversaciones adultas, me pone de los nervios.

Sharents, esos padres muy instagramers

Se trata básicamente de la exhibición de los hijos (de parents “padres” y del verbo to share “compartir”). Esto se puede dar tanto en Instagram como en Whatsapp. Todas las monadas que hace la criatura se reflejan en cualquier red social. Confieso que he pecado…

Me quedo con el apunte que esta avalancha de imágenes solo mata espontaneidad infantil y también crea pequeños narcisos. La verdad es que el tema de las fotos de un tiempo a esta parte lo he mejorado pero me sigue preocupando bastante porque no comparto mi vida, sino la vida de ellos y siempre me trae dolores de cabeza.

Millet tiene razón con eso que solo se ven imágenes preciosas de nuestros pequeños, donde no hay defectos, donde todo es bonito y muchas veces se produce una distorsión de la realidad. Ya no hay fotos feas de nuestros hijos, cosa que no sucedía en nuestros álbumes familiares 😉 en mi caso establezco mis límites: no mostrar uniformes, no mostrar culetes, no mostrar amigos, etc…

Voy cerrando este post a trompicones porque me gustaría haber hecho un desarrollo más profundo pero si os interesa el tema, debéis leer este libro. La verdad es que tiene episodios que dan mucho que pensar, otros pasajes quizás son demasiado tópicos pero es interesante, más cuando estamos metidas de pleno en este mundo virtual compartiendo nuestras vidas y la de nuestros hijos.

Queda pendiente otro post sobre el tema hijos y redes sociales pero ya lo escribiré otro día.

¿Y tú? ¿Has leído este libro? ¿Te consideras una hipermadre o un hiperpadre? 

_____

BONUS

  • Os dejo con la ponencia de Eva Millet del sábado pasado en Gestionando Hijos (sobre minuto ’48).

 

¡Gracias por estar ahí!

4 Comments

  • Reply Irene MoRe 14/06/2017 at 09:20

    Pufffff, pues yo soy un poco mezcla, pero creo que como la mayoría. La moda de ahora de etiquetar todo y que la gente gane pasta con ello me da mucha pereza, la verdad.
    Besazos guapa.

    • Reply batmami 23/06/2017 at 18:21

      Bueno, no etiquetas, no party! La verdad es que el libro tiene buenos fragmentos y me gusta la teoría. Hacía tiempo que no leía sobre estos temas porque ando saturada pero este libro me ha gustado! Besotes hermosuraaa

  • Reply Nueve meses y un día después 20/06/2017 at 10:09

    Yo creo que siempre habrá habido padres de este tipo, más o menos protectores pero ahora es más visible y también hay más acceso a la información, lo que puede agudizar posturas. También hay más tontería, todo sea dicho jejeej. La virtud está en el término medio, pero qué difícil es.

    • Reply batmami 23/06/2017 at 18:32

      Eso es! Los extremos no son buenos y hacía tiempo que no leía sobre maternidades así que me ha gustado! Estos libros de Plataforma Editorial me gusta bastante! Besos

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